
Los orígenes de este edificio hay que buscarlos en la década anterior a la de su construcción. Sietes comenzó a abrirse al progreso y al mundo cuando sus jóvenes, durante el primer cuarto del siglo XX, emigraron masivamente a Cuba. Aquellos emigrantes fueron víctimas de la nostalgia, por la lejanía transoceánica, y convencidos de su fe en el esfuerzo, la amistad y la confianza mutuas, al tiempo que temerosos del fenómeno del desarraigo, decidieron fundar para ellos y para sus familiares, vecinos y amigos de ultramar, una asociación que llamaron «SOCIEDAD CASINO DE SIETES POR SUS HIJOS EN CUBA». No pretendía ser una simple asociación de carácter lúdico; el objeto era mucho más ambicioso y noble: pretendía el bienestar y la salud de los vecinos de Sietes, por aquella época bastante necesitados del amparo del progreso.
La iniciativa partió de los siguientes señores: Silverio Cortina Fernández, Benigno Toyos Alonso, Generoso Alonso Sánchez, Manuel Alonso Granja, Bernardo Rodríguez Lueje y Fidel Alonso García.
Tras la buena acogida de la idea, la asamblea constituyente tuvo lugar el día 1 de febrero de 1914, en que, bajo la presidencia de D. Manuel Alonso Granja, se reunieron los siguientes socios fundadores: Manuel Alonso Granja, Manuel Alonso Sánchez, Generoso Alonso Sánchez, Santos Alonso Sánchez, Ramón Alonso Lueje, Silverio Cortina Fernández, José Cortina Lueje, Constantino Cortina González, Manuel Cortina Lueje, Ángel Cortina González, Marcelino Cortina Huerta, Nicanor Cortina Lueje, Ramón Cortina González, Julián Cortina Lueje, Urbano Cortina Lueje, Eduardo de Diego García, Alfonso de Diego García, Manuel Fernández Alonso, Germán Fernández Fernández, Ramón Fernández Fernández, Manuel Fernández García, Secundino Granja Alonso, Isidoro Granja Alonso, Francisco García Huerres, Ricardo García González, José Granja Huerres, Francisco García Torre, Adolfo García Lueje, Alejandro Huerta Venta, Manuel Huerres García, Agustín Huerres García, Bernardo Lueje Toyos, Manuel Lueje Lueje, Severino Naredo Venta, José Prida Junco, Fernando Rodríguez Naredo, Perfecto Rodríguez Lueje, Ricardo Sánchez Cortina, Lucas Sánchez Cortina, Benigno Toyos Alonso, Ceferino Toyos Alonso, Manuel Toyos Fernández, Claudio Toyos Alonso y Manuel Vallín García.
Este edificio destinado a casa y consultorio, para un médico que asistiera las necesidades sanitarias de la parroquia de Sietes y alrededores más próximos, y también a salón para el ocio y la promoción cultural, no pudo materializarse hasta 1928, siendo presidente de la sociedad D. Antonio Otero y Llorena. Los directores de las obras fueron los señores Bernardo y Perfecto Rodríguez Lueje, José Prida Junco y Fulgencio Canal González.
A mediados de los años cincuenta, cuando la situación en Cuba hizo retornar a muchos de los emigrados, la SOCIEDAD CASINO DE SIETES POR SUS HIJOS EN CUBA comenzó a decaer, y tras el triunfo de la Revolución se puede decir que desapareció, aunque nunca llegó a disolverse formalmente.
Años más tarde, a propósito de la política del Ministerio de Información y Turismo, se constituyó en Sietes el Teleclub número 1.509. En su artículo decía: «El Teleclub de Sietes se propone como objetivo y fin general la promoción sociocultural de todos los vecinos del pueblo de Sietes, mediante la acción común de todos los asociados, dedicando especial atención a los problemas recreativos, educativos y sociales». Para el logro de sus fines, el Teleclub estableció su sede social en el edificio del Casino, al que se dotó, entre otras infraestructuras, de un aparato de TV, proyector de diapositivas, sistema de grabación y reproducción de sonido y servicio de bar. El Teleclub funcionó hasta principios de los años setenta en que definitivamente el Casino cerró sus puertas.
Fuente: Isidoro Granja Coya.
Queda terminantemente prohibido el uso de estas fotografías en internet.